La era de los señores de la guerra (Guerra Civil China)

"Las revoluciones se cobran sus servicios muy caros". Francisco I. Madero.
El primero de octubre de 1949 ocurrió un acontecimiento que transformó la historia de la humanidad. Antes de esta fecha, durante más de treinta años, sólo existió una representación del ideal comunista en el mundo. Luego de encarar una Guerra Civil devastadora, purgas incesantes de un paranoico líder, de ganar un pulso mortal contra la Alemania Nazi por el corazón de Europa, la Unión Soviética se había levantado de las cenizas más de una vez para confirmarle al mundo que el comunismo estaba en el mundo para quedarse por un largo tiempo. Pero a partir de esa fecha, no estaría sola. De la boca de Mao Zedong, la República Popular de China fue declarada sobre las cenizas del Kuomitang, cuyos dirigentes debieron huir para conservar sus vidas a la pequeña isla de Taiwan. A partir de ese momento, el comunismo tendría un segundo representante en el mundo y China estaría re unificada de nuevo para retar al mundo moderno, por primera vez en más de cuarenta años. Esto terminó oficialmente con la Guerra Civil China, y acabó de una buena vez y para siempre con Los Señores de la Guerra.


Luego de la Revolución de Xinhai el Imperio Manchu que había gobernado a China por más de trescientos años simplemente desapareció por un ardid político y militar. Pero la revolución relativamente pacífica que llevaría al doctor Sun Yat-Sen a la presidencia de China no había asegurado por completo el poder . Lamentablemente, la mayoría de la fuerza militar se encontraba en manos del general Yuan Shikai, por lo que tras intentarlo numerosas veces sin éxito, el doctor Sun tuvo que huir de China y autoexiliarse en Japón, dejando en manos del corrupto militar el poder. Luego de intentar formar un imperio por su cuenta, una nueva revolución lo hizo desistir de estos planes, y murió poco después de una infección renal en 1916.


No se sabría hasta más tarde, pero su muerte marcó el principio de la transición de la China Imperial a la China Republicana. Fue una transición realmente caótica. De inmediato, se hizo evidente que el gobierno republicano de ese período era débil (con 45 legislaciones, 5 legislaturas y 7 constituciones). Por prestigio, numerosos gobiernos se acreditaron las funciones de gobierno sobre la representación de todo el territorio. El nepotismo y la corrupción eran campantes, con una constitución que se basaba más en la buena fe de sus políticos que en controles eficientes. En menos de cuatro años, sin una figura fuerte que los guiara, el territorio Chino se dividió en torno a su configuración política original, y los señores de la guerra de cada región comenzaron a controlar todos los asuntos relacionados con el antiguo imperio.

De manera automática, China se dividió en dos grandes esferas, que a su vez se dividió en territorios gobernados por diferentes caciques militares. En el Norte, una serie de gobiernos caracterizados por sus señores de la guerra se sucedieron en el poder; que se caracterizó por numerosos golpes de mano, cambios de fidelidades, traiciones y la intervención extranjera. Con Japón como su mayor y más influyente aliado, estas camarillas se destruyeron mutuamente, así como combatieron de manera incansable con el Sur hasta que se debilitaron lo suficiente para terminar con su base de poder.


En el Sur en cambio, el doctor Sun comenzó en silencio a rearmar su base de poder. Basado en la democracia centralista postulada por Lenin, este comenzó a diseñar una organización basada en un partido único (Kuomintang), así como una academia militar al servicio del partido. Aún con su muerte en 1925, Chiang-Kai Shek completó su sueño con una fortalecimiento militar de su organización, la defección a su parte de dos caudillos militares del Norte y genio militar. Para 1928, China parecía haber sido unificada en torno al gobierno de Nanking, pero seguía presa de caudillos militares, de menor poder pero similar influencia en muchas de las provincias chinas.


La corrupción campante y la ausencia de poder en el gobierno fue denunciada abiertamente por el ala comunista del Kuomintang. Bajo la influencia de los señores de la guerra que lo apoyaban, Chiang Kai-shek inició la purga comunista, lo que arrancó la Guerra Civil China. Mientras conservaba a los comunistas como una espina en su costado, el partido finalmente conquisto Peking, consiguiendo el reconocimiento militar que tanto deseaba, culminando el sueño del doctor Sun de unificar China. Pero este fue el inicio del final. Preocupados por tener un vecino poderoso al otro lado del mar, los japoneses agredieron a China para destruirla y usarla como plataforma para su propia desarrollo. Para 1937, los comunistas y el Kuomintang tuvieron que pactar para enfrentar la enemigo común, en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, que costó al gran coloso más de cuarenta millones de su población y años de miseria.

Para 1946, aunque habían triunfado contra Japón y conseguido el apoyo de los Estados Unidos, la corrupción y decadencia del modelo que la gobernaba comenzó a desbaratarse ante la arremetida comunista. Con un golpe fulminante en Manchuria a finales de 1948, la República China quedó destruida militarmente; y como una aplanadora los una vez traicionados comunistas se hicieron el poder, bajo la promesa de reforma agrícola, igualdad para todos los individuos y la promesa de un futuro brillante. Con la declaración de Mao Zedong, el gran coloso chino se tornó rojo por los siguientes cuarenta años, para luego  adoptar el modelo de estado que domina al mundo hasta la actualidad (dictadura capitalista, estado modelo westfalia).


Cuando en este momento existen naciones gobernadas por camarillas militares o caudillos (Somalia, Afganistan, Irak), debemos comprender que esto perfectamente puede suceder en cualquier parte. En la Guerra del Borde Interno, el Dominio For'Arms se constituye por una serie de caudillos militares que dominan cada región con puño de acero. Aunque el Dominador For'Arms es el principal representante y su cara ante las demás razas, es sólo un miembro más en el consejo conocido como Reex, donde todos se reúnen para establecer las estrategias de como gobernar sus territorios y el gobierno en conjunto. Como en este tipo de organizaciones, para conservar el poder debes llegar a acuerdos, movimientos políticos o traiciones por debajo de la mesa. Esto torna al Dominio en uno de los más poderosos pero más inestables sistemas políticos del sector 446.

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ESCRITO POR Carlos Molina

Vivo con la inquietud de darle sustento y contenido a los mundos que hay en mi cabeza y plasmar la vida de tantos personajes que habitan en mi imaginación. De ahi que, esta urgencia creadora se confabuló con mi pasión por la Ciencia Ficción para esclavizarme felizmente hasta completar mi primera saga literaria, "La Guerra del Borde Interno".

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