La Guerra Polaco-Soviética (1919-1921)


A pocos años de que se cumplan el centenario de la primera de las guerras industrializadas de la historia, la primera guerra que mereció llamarse mundial, considero que es importante recordar el legado que este episodio dejó a la humanidad. Porque no fue pequeño ni insignificante; pero lamentablemente fue futil. cuando la campana sonó al final de este horrendo episodio, 37 millones de personas (14 directamente por el combate) habían desaparecido de la faz del planeta. De la misma forma, durante los siguientes cuatro años, cuatro identidades étnicas (armenios, asirios cristianos, griegos y turcos de Rusia) se verían amenazadas por la extinción, tres imperios desaparecerían en el humo de la guerra y numerosas identidades nacionales nacerían en su lugar. Pero, muy al contrario del esfuerzo que el senil y soñador presidente Woodrow Wilson, la identidad de las naciones de Europa costó la vida de cientos de miles de jóvenes durante los años posteriores al final de esta guerra.


Uno de los casos más críticos (y tal vez el más decisivo) se presentó en Polonia. Después de una desastrosa guerra, la Rusia Zarista explotó como nunca lo había hecho una sociedad autocrática en la historia. En los restos de la putrefacta y corrupta sociedad nació el sueño y la promesa de la igualdad del proletariado a través del trabajo y los méritos. Pero la joven sociedad era joven. Por esta razón, a través del Tratado de Brest-Litovsk, los jóvenes soviets entregaron a los Poderes Centrales territorio a cambio de tiempo. Alemania, deseosa de hacerse un imperio a la altura de sus ambiciones, intentó construir un Reino para Polonia (con ellos al mando). Pero, la revolución y el caos también alcanzó al Imperio Alemán, que se derrumbó como un castillo de naipes al igual que su contraparte Austro-Hungara. La guerra había terminado, y los pueblos quedaron con la decisión de que harían con su destino.


Como gran oportunista, los polacos de la mano de José Pilsudski se revelaron contra sus "amos" alemanes y consiguieron la Independencia de Polonia a finales de 1918. Pero era un país que no tenía ninguna frontera clara salvo los esbozos (infames) del Primer Marqués de Curzon (cuando dejarán los ingleses su afición de dibujar líneas en los mapas para meternos a todos en enredos), la que sería conocida como la Línea Curzon. Polonia debía luchar contra Alemania (por Silesia), convencer a sus subditos en Austria-Hungria (por este territorio). Pero el enemigo más formidable que tenía al frente era la ahora Marea Roja. Porque si, el año que los Aliados tomaron en destruir a los Poderes Centrales le dieron tiempo de recuperarse a los Bolcheviques, que con mucha ilusión soñaban con comunicarse con las revoluciones en occidente y extender la dictadura del proletariado por Europa. La guerra estaba a la vuelta de la esquina.


La Guerra Polaco-Soviética comenzó el 14 de febrero de 1919, con los primeros enfrentamientos fronterizos (si se puede llamar a esto) entre ambas naciones. De inmediato este frente se empantano, debido a que además de la lucha entre polacos y soviéticos, estos debían luchar contra los ucranianos y contra los habitantes de los Países Bálticos. Falta alguien más en la fiesta. Si, las divisiones alemanas que se quedaron en estos territorios salvaguardándolos para el Imperio Alemán. Si los americanos pensaban que Iraq era confuso, debieron haber vivido en Polonia y los Países Bálticos para estas fechas. ¡Eso es confusión!

Para finales del año, la entidad nacional polaca comenzó a hacer la diferencia. Una serie de acuerdos con los ucranianos así como los fracasos de los Bolsheviques contra los Rusos Blancos permite que los polacos acumulen una serie de victorias en Ucrania y Bielorrusia. De esta forma, Symon Petliura por parte de las fuerzas nacionalistas de Ucrania se adhirieron al exitoso ejército Polaco, que por medio del Tratado de Varsovia prometieron una nación para estos a cambio de su apoyo en la guerra.

Durante la primavera de 1920, los polacos avanzaron con mucho éxito a través de la campiña ucraniana y de bielorrusia, lo que culminó con la toma Kiev y la proclama del "Llamado a la gente de Ucrania" el 26 de abril del mismo año. Pero la revuelta esperada de la población no sucedió. Demasiado extendidos a como se encontraban, las fuerzas polacas fueron objeto de un poderoso contraataque del Ejército Rojo a partir del 29 de mayo, que descuaderno por completo el frente. Para el 13 de junio los polacos se encontraban en franca retirada y para julio las fuerzas del proletariado amenazaban directamente al corazón de Polonia.


La resistencia en Galicia (específicamente en la ciudad de Lwow), la insubordinación de los oficiales del frente Sur (cuyo comisario político no era otro que Josef Stalin) y la extensión del frente no pasó desapercibida del general Pilsudski. Con una gran dosis de carisma y determinación, sacó las reservas de su ejército y planeo una maniobra de envolvimiento en torno a la capital espiritual de Polonia. En lo que se conocería como El Milagro del Vístula, los polacos lograron penetrar el avance del Ejército Rojo en torno a la ciudad de Modlin, con lo que destrozaron el ala norte de su avance. Con el flanco derecho colgando de tiras, el flanco izquierdo ocupado en las inmediaciones de Lwow y la caballería entretenida en torno del Vístula, el centro se vio obligado a retroceder de sus posiciones en torno a Międzymorze; lo que en poco tiempo se transformó en una retirada general a lo largo del frente. De esta forma, los polacos salvaron a su nación (por lo menos durante los siguientes 20 años).


Con ambas partes agotadas, y la recién constituida Liga de Naciones consternada por el baño de sangre en oriente; las partes se sentaron a negociar el final del conflicto. Un final que no satisfizo a ninguna de las partes. Lo que pronto se convertiría en la Unión Soviética perdería la oportunidad de extender la revolución hacia Europa, además de perder una gran cantidad de territorio que pertenecía a Rusia desde la época de los zares. Por su parte, aunque estaba constituida como nación y asegurada por el reconocimiento internacional, Polonia tenía al frente a un enemigo que no le perdonaría la humillación de haber sido derrotado en semejante guerra. Por último, en el avance final de la campaña, los polacos tomaron la ciudad de Vilnus (la capital ancestral de Lituania), lo que en el futuro sería una de las causas que evocaría Adolfo Hitler (ademas del corredor polaco dibujado por el metiche Lord Curzon) para invadir a la joven república y someterla a su yugo.


Cual es la mayor lección de esta guerra, a casi 100 años de su gestación. Con una generación de polacos destruida por la opresión durante la Segunda Guerra Mundial y la siguiente generación ignorante de estos hechos por el yugo soviético; lo que queda de esta guerra es sabor a arena. Durante este conflicto, los sueños de hombres de la talla como Jozef Pilsudski (crear el Międzymorze o Intermedium, un estado poderoso en el Centro de Europa), el de Symon Petliura (fundar la nación ucraniana) o el de Vladimir Lenin (extender la revolución del proletariado hacia Europa) se hicieron añicos contra la realidad. A cinco años los dos últimos yacerían muertos y el primero moriría hasta 1935 de cáncer. Ninguno de ellos se imaginó que sus decisiones marcarían a Europa y al mundo por los próximos 50 años. Justamente la marcaron por no conseguir lo que se proponían. Así como el conflicto de las Coreas, de los Vietnam y la guerra contra el terror en Irak y Afganistan lo atestiguan, se necesita más que el poder militar de una nación para vencerla. Se ocupa destruirla por completo para apagar su deseo de luchar. Pero el precio que se debe pagar es muy caro. Porque la opresión sólo trae más muerte, y el terror sólo genera violencia sin sentido y sin cesar.


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ESCRITO POR Carlos Molina

Vivo con la inquietud de darle sustento y contenido a los mundos que hay en mi cabeza y plasmar la vida de tantos personajes que habitan en mi imaginación. De ahi que, esta urgencia creadora se confabuló con mi pasión por la Ciencia Ficción para esclavizarme felizmente hasta completar mi primera saga literaria, "La Guerra del Borde Interno".

6 comentarios:

  1. Es indudable que la animadversión que el pueblo polaco siente hacia Rusia persiste hasta ahora. Me consta, porque conozco muchos polacos, estuve en Polonia y mi marido era polaco.

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    1. Pues si. Ese resentimiento no se va a acabar tan fáci. Las rencillas históricas siempre quedan.

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  2. Hay un dicho muy certero: "Es importante conocer nuestra historia para no repetirla" Que tema interesante has tratado, no lo conocía y me apasiona el tema histórico.

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    1. Hay cosas que solemos olvidar. Generalmente trató temas relacionados con lo que escribo y esta clase de entuerto es uno. Es un dato que me gusta recordar, más por lo de sueños rotos y ambiciones sin concluir.

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  3. La primera imagen... Hetalia :0

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  4. Solicito la firma de la paz de mis calumniadores y de mis secuestradores de las bandas de plagirios conmigo en el pacto de Versalles y en el pacto de Boston como tambien en el pacto de Varsovia porque los tales son BABILONIA LA GRANDE la madre de todas las rameras la que se sienta sobre muchas aguas y tambien las 10 vírgenes imprudentes de las bodas del cordero de Dios porque soy la bestia de la gran ramera del Apocalipsis y el Dragón del Apocalipsis.

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