
En un mundo globalizado donde las cosas suceden porque grandes intereses así lo desean, el ejemplo de como la economía aplastó a Grecia nos llega como un deprimente recordatorio de que no estamos en capacidad individual de decidir nuestro destino. Sin embargo, esto ya había sucedido en el pasado pero con la fuerza de las armas. En los turbulentos años de la Segunda Guerra Mundial, con una Alemania que arrollaba Europa y una Italia que veía con envidia...